Thursday, August 16, 2012

Eric Clapton habla sobre su hijo

20 de marzo de 1991
Por Eric Clapton

Desde el principio, hubo algo de miedo en mi relación con Conor. Después de todo, era un padre part-time. Los chicos pueden ser muy despreciativos y crueles sin intención, y yo me tomaba sus palabras de un modo personal. Sin embargo, a medida que conseguía mantenerme sobrio, me sentía más y más cómodo con la idea de verlo. Así estaba en marzo de 1991, cuando arreglé para verlo en Nueva York, donde Lori y su nuevo novio, Silvio, planeaban comprar un departamento. En la noche del 19, pasé a buscarlo por el departamento de la calle 57 Este para llevarlo al circo en Long Island. Era la primera vez que salíamos juntos los dos solos, sin un acompañante, y yo estaba nervioso y excitado. Fue una gran salida. El no paró de hablar en toda la noche y estaba feliz de ver a los elefantes. Me di cuenta por primera vez de lo que significaba tener un hijo y ser padre. Me acuerdo de estar diciéndole a Lori, cuando volvimos, que desde ese momento los días que me correspondiera tenerlo, quería cuidarlo sin ayuda de nadie.
A la mañana siguiente me levanté temprano para pasarlos a buscar a Conor y a Lori y llevarlos al zoológico, y después a almorzar a Bice, mi restaurante italiano favorito. A eso de las 11 de la mañana sonó el teléfono. Era Lori. Estaba histérica, gritando que Conor estaba muerto. Pensé: esto es ridículo. ¿Cómo puede estar muerto? Le hice la más tonta de las preguntas: “¿Estás segura?”. Entonces me dijo que se había caído por la ventana. Estaba desencajada. Le dije: “Voy para allá”.
Me acuerdo de ir caminando por Park Avenue, tratando de convencerme de que estaba todo bien... como si alguien pudiera cometer un error acerca de algo así. Cuando estaba cerca del edificio, vi a la policía y a las ambulancias en la calle y seguí de largo, sin el coraje para entrar. Finalmente me metí en el edificio, y la policía me hizo algunas preguntas. Tomé el ascensor hasta el departamento, que estaba en el piso 53. Lori estaba fuera de sí y hablando como una loca. A esa altura yo estaba calmo y desapegado. Me había encerrado en mí mismo y me convertí en una de esas personas que se hacen cargo de los demás. Hablando con la policía, supe lo que había pasado sin necesidad de entrar en el cuarto. El living tenía ventanales del piso al techo y podrían haber estado abiertas durante la limpieza. No había rejas porque el edificio era un condominio y escapaba a las regulaciones normales. Esa mañana, el portero había estado limpiando las ventanas y las había dejado abiertas. Conor estaba jugando a las escondidas con su niñera, y mientras Lori se distrajo cuando el portero la advirtió sobre el peligro, él entró corriendo al cuarto y siguió de largo por la ventana. Cayó 49 pisos antes de aterrizar sobre el techo del edificio vecino de cuatro pisos. Lori no estaba en condiciones de ir a la morgue, así que lo tuve que identificar solo. Cualquiera haya sido el daño físico que sufrió en la caída, para cuando le habían devuelto a su cuerpo cierta normalidad, recuerdo haber mirado su hermoso rostro en reposo y pensar: éste no es mi hijo. Se parece un poco, pero él se fue. Lo fui a ver de nuevo a la funeraria para despedirme y pedirle perdón por no haber sido un mejor padre. Días después, acompañados por amigos y parientes, Lori y yo viajamos a Inglaterra con el ataúd.
El funeral de Conor tuvo lugar en la iglesia de Santa María Magdalena, en Ripley, donde yo crecí, en un frío y desolado día de marzo, poco antes de mi cumpleaños 46. Estaban todos mis viejos amigos, fue un servicio hermoso, pero yo estaba mudo. Miraba el ataúd y no podía hablar. Lo enterramos en una parcela justo al lado de la pared de la iglesia, y cuando el ataúd bajaba su abuela italiana se puso histérica y trató de arrojarse a la tumba. Recuerdo que me impactó, porque no soy dado a expresar emociones. No hago duelos de esa manera. Cuando salimos del cementerio, nos encontramos ante un muro de periodistas y fotógrafos. Eran cerca de 50. Lo curioso es que, mientras muchos de los presentes consideraron eso una falta de respeto, no afectó mi dolor de ninguna manera. No me importaba. Sólo quería que terminara.
Después del funeral, cuando la familia de Lori ya se había ido y el pueblo estaba tranquilo y yo, solo con mis pensamientos, encontré una carta que Conor me había escrito desde Milán diciéndome lo mucho que me extrañaba y que quería verme pronto en Nueva York. Había escrito: “Te amo”. Desgarrador como era, lo vi como algo positivo. Tenía miles de cartas de condolencia para leer, escritas desde todas partes del mundo por amigos, extraños y personas como el Príncipe Carlos y los Kennedy. Estaba asombrado. Una de las primeras que abrí era la de Keith Richards. Sólo decía: “Si hay algo que pueda hacer, sólo decime”. Siempre le estaré agradecido. No voy a negar que a veces perdí la fe, y lo que me salvó la vida fue el amor incondicional y la comprensión de mis amigos y compañeros en Alcohólicos Anónimos. Iba a las reuniones y la gente me rodeaba, me daba compañía, me compraba café y me dejaba hablar de lo que había pasado. Incluso más de una vez me pidieron que fuera el coordinador.
Después de una de esas reuniones, se me acercó una mujer y me dijo: “Usted acaba de quitarme la última excusa que tenía para beber. Siempre me dije que si algo llegara a pasarle a alguno de mis hijos, entonces tendría la justificación para emborracharme. Usted me demostró que eso no es verdad”. De repente, me di cuenta de que quizá había encontrado la forma de convertir esta tragedia en algo positivo. Estaba en la posición de decir: “Si pude atravesar esto y mantenerme sobrio, cualquiera puede”. No había una mejor manera de honrar la memoria de mi hijo.


Estas líneas son un fragmento de Clapton: The Autobiography, la autobiografía que Eric Clapton editó este mes en el mundo de habla inglesa.

Creo que ando demasiado sensible, o tal vez porque ahora yo tambien tengo un hijo, pero lloré…

Friday, July 13, 2012

Las once reglas de oro de Bill Gates

1.- La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

2.- Al mundo no le importa tu autoestima, el mundo esperará que logres algo, antes de que te sientas bien contigo mismo.

3.- No ganarás 40,000 Dlls mensuales justo después de haber salido de la preparatoria, no serás un vicepresidente con un teléfono en el auto hasta que te hayas ganado ambos.

4.- Si piensas que tu maestro es duro, espera hasta que tengas un jefe. El no tiene vocación.

5.- Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tienen una palabra diferente para describirlo: ellos le llaman oportunidad.

6.- No lloriquees por tus errores, aprende de ellos.

7.- Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como son ahora, ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, limpiar tu ropa, y escucharte hablar de lo buena onda que eres.

Así que antes de que salves las selvas de la contaminación de la generación de tus padres, porque no empiezas por limpiar primero, el closet de tu propia habitación.

8.- En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores. Pero en la vida real no.

En algunas escuelas se han abolido los reprobados, y te dan las oportunidades que necesites para contestar correctamente y para encontrar la respuesta correcta. Esto no tiene ninguna semejanza con la vida real.

9.- La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos, y muy pocos jefes se interesan en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

10.-La televisión no es la vida diaria. En la vida diaria, la gente de verdad tiene que salir del café e irse a trabajar.

11.-Se amable con los nerds. Existen muchas posibilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

Tuesday, July 03, 2012

De cómo sus seguidores hundieron a AMLO

Bibiano Moreno Montes de Oca

@BibianoMoreno
mar 3 jul 2012

Si bien es cierto que Andrés Manuel López Obrador está en todo su derecho de impugnar las elecciones presidenciales de este primero de julio que no le fueron favorables, quedó claro que no sabe honrar su palabra, ni siquiera documento de por medio, por lo que aquí no cabe ninguna duda que el tabasqueño lo único que cumple… son años.

Pero no es con AMLO la cosa, sino contra sus fundamentalistas seguidores que son los que se encargaron de espantar a los indecisos que podrían haberse inclinado por el llamado mesías tropical, en virtud de que durante toda la campaña promovieron el odio y la violencia verbal –que devino, en algunos casos, en violencia física— hacia sus opositores, sin que jamás hubiera habido un deslinde o una llamada de atención por parte del Peje.

Fue así como los exacerbados fanáticos de AMLO terminaron hundiendo a López Obrador, aunque más lo terminaron de hundir al hablarle al oído para obligarlo a impugnar una elección que tuvo algunas irregularidades, cierto, pero no tan graves como para querer echarla abajo, como parece ser la perversa intención.

Mucho tiene qué ver en este asunto el traidorazo Manuel Camacho Solís, al que la amargura todavía lo corroe después de tantos años que no haber resultado  favorecido por el dedazo de Salinas de Gortari, que se inclinó por el sonorense Luis Donaldo Colosio.

A este respecto, parece que AMLO es fácil de ser conducido al suicidio por un sujeto (Camacho Solís) que ya aseguró su futuro político por seis años como senador, aun cuando pasó por encima de un joven al que ya se le había asignado la posición (algo de lo que no ha dicho ni pío el grupo #YoSoy132, ocupado en otras cosas más importantes; por ejemplo, “desconocer” al que será el próximo presidente de la República).

El candidato de las izquierdas ya había mostrado seriedad al anunciar, el mismo domingo por la noche, que esperaría a que el IFE diera a conocer los resultados oficiales de la elección. En ese momento demostró ser un político responsable y confiable; sin embargo, llevado por sus seguidores más extremistas, AMLO no se pudo contener las ganas y anunció lo ya por todos sabido: que impugnará unos comicios en los que volvió a perder.

Vuelta, pues, al López Obrador de siempre, que le hace caso a sus fanáticos y que se resiste a aceptar lo inevitable: su derrota por aproximadamente 3 millones y medio de sufragios. Y si hace seis años no se pudo demostrar el fraude por la apretada cantidad de medio punto, hoy ya no hay nada por hacer cuando la diferencia es de siete puntos.

Para colmo de males, una gran cantidad de jefes de estado de diferentes naciones del mundo ya han enviado su felicitación al ganador indiscutible de la contienda, Enrique Peña Nieto; entre otros, el presidente gringo Barack Obama. ¿Qué van a argumentar ahora los fundamentalistas de López Obrador? ¿Qué hay un complot del mundo entero contra su “guía moral y espiritual”?

El tabasqueño se equivocó desde el principio. En vez de hacer su numerito de la avenida Reforma en el 2006, hubiera aguantado a pie firme. A la vuelta de un sexenio, en este 2012, nadie le hubiera disputado la candidatura, primero; el triunfo, después. ¿Pero qué fue lo que hizo? Echó al caño todo lo que ya había  logrado, se autonombró presidente legítimo, puso al DF en vilo, asustó a muchos seguidores que se arrepintieron de haber votado por él y se presentó a una nueva elección –seis años después— cubierto con una piel de oveja que no alcanzaba a ocultar la cola de lobo.

Claro, López Obrador le hizo caso a los violentos de su partido. No quiso ser como Al Gore, que aguantó vara ante el supuesto fraude cometido en su contra en el 2000 para favorecer a George W. Bush. No me imagino al expresidente en el gobierno de Bill Clinton haciendo su numerito por alguna transitada avenida de la ciudad de Washington y autoproclamándose presidente legítimo. ¡Y vaya que la presidencia de EU es mucho más apetitosa que la de México!

Vamos, AMLO ni siquiera estuvo a la altura del brasileño Lula da Silva, que no hizo berrinche alguno cuando presentó su candidatura a la presidencia de su país por primera vez y perdió, ni en la segunda ni mucho menos en la tercera, que fue cuando finalmente obtuvo su recompensa.

La fuerza de López Obrador se circunscribe al DF, donde el candidato a jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, ganó de calle a sus contrincantes, sin que nadie ponga en duda su triunfo. Eso es lo que envalentona a los fanáticos capitalinos: su fuerza en el Distrito Federal. Pero siguen con esa arcaica idea de que, fuera de México, todo es Cuautitlán, cuando precisamente el interior del país fue el que definió el triunfo de EPN.

Como sea, yo creo que AMLO aún tiene remedio, no así sus fanáticos seguidores, que ya lo embarcaron en otra batalla que está perdida de antemano.

Sunday, July 01, 2012

El Pasado NAZI de Hugo Boss

 

La casa alemana Hugo Boss ha reconocido que su fundador Hugo Ferdinand Boss apoyó a Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial para intentar salvaguardar su empresa.

El libro «Hugo boss, 1924-45» del historiador Roman Köster, docente de la Universidad de Historia Militar de Munich, que ha sido autorizado por la firma de ropa, revela que el jefe de la marca de ropa no sólo fue un ferviente nazi sino que durante la Segunda Guerra Mundial mantuvo esclavizados en su fábrica de Metzingen, en el estado de Baden-Wurttemberg a 180 prisioneros de guerra (140 franceses y 40 polacos).

Sesenta años después, la compañía ha publicado un comunicado en su página web pidiendo perdón y señalando su «más profundo pesar hacia aquellos que sufrieron daños durante sus trabajos forzados en la empresa de Hugo Ferdinand Boss bajo el régimen nacionalsocialista».

 

Productora de los uniformes de las SS

El libro, que recorre la vida del fundador de la compañía, recuerda que en 1933 Hugo Boss fue la productora y distribuidora oficial de los uniformes militares del partido nacionalsocialista alemán y desde 1938 comenzó a producir también los tarjes de las Waffen SS.

Los prisioneros, según el sitio web alemán «The Local», fueron «empleados» por Hugo Boss y vivían en pésimas condiciones en un campo de trabajo cercano a la fábrica. La higiene y los alimentos eran escasos y el ritmo de trabajo sangrante.

 

El fundador de Hugo Boss era un nazi convencido

El profesor Koester señala que los documentos investigados demuestran que el fundador de Hugo Boss era un nazi convencido: «No sólo apoyó el partido ya que obtuvo diversos contratos para la produccción de uniformes militares, sino que estaba totalmente integrado en el movimiento político».

El historiador afirma que la ideología del Tercer Reich fue «asimilada profundamente por el propietario de la empresa tanto que las condiciones de trabajo de los propios trabajadores fueron muy trágicas».

Después del final de la Segunda Guerra Mundial, Hugo Ferdinand Boss fue procesado y multado por su participación en la estructura nazi. Murió en 1948 y desde ese momento empezó la producción de trajes para hombre, sector en el que se ha convertido en el líder nacional, además de ser una marca internacional de prestigio.

Las parodias sobre el tema no se han hecho esperar:

Friday, June 29, 2012

Dexter nos tortura con un nuevo tráiler

La semana pasada se estrenó un nuevo teaser de la temporada siete de ‘Dexter’ y aunque en realidad no vemos nada nuevo su temática hizo que los fans de la serie nos conmocionáramos, pues esperamos con ansias ver qué sucederá con nuestros hermanos disfuncionales favoritos.
La exaltación tiene que ver con que como recordarán, la última vez que vimos a nuestro asesino casi idolatrado Dexter, acababa de ser descubierto por su hermana en una posición ligeramente comprometedora —y no nos referimos a una situación “me encontraste fumando aunque te dije que iba a dejarlo”. No.
De hecho todavía se pueden oír ecos de shock después de que al final de la temporada pasada, los miedos de los televidentes se volvieron realidad cuando Deb encontró a su hermano justo cuando acuchillaba a su víctima.




Después de seis entregas el peor miedo del personaje se vio realizado pero ahora ¿qué hará él o qué hará ella? ¿Qué sigue después de la tan (des)esperada revelación?
En este nuevo teaser, que pueden ver a continuación, oímos voces en off; una es de Dexter (Michael C.Hall) y la otra de Deb (Jennifer Carpenter), mientras vemos imágenes de él y ella entrecortadas con cuchillos, sangre, placas de policía y un cuarto oscuro. Sin embargo lo que oímos es más que suficiente para ponernos los pelos de punta.
Así es: este avance de la séptima temporada de la serie de Showtime, se burla de lo que realmente todos queremos saber: ¿cómo va a reaccionar Debra al descubrir que su hermano es un asesino serial? ¿Los diálogos que podemos oír dentro del teaser, siquiera son nuevos? ¿Existe manera de cazar al creador de la serie y torturarlo como lo haría Dex con sus víctimas hasta que nos cuente que pasará?

¿Deb aceptará al oscuro pasajero de su hermano? / TVLine.comAún no tenemos ninguna de respuesta, pero lo que sí podemos asumir de estos avances (utilizando la palabra de manera muy, pero muy flexible) es que en la temporada siete las cosas han llegado finalmente a un punto crítico para nuestro protagonista, su oscuro secreto y su hermana adoptiva, la teniente del departamento de Policía de Miami.

No obstante, la temporada se estrenará hasta septiembre en los Estados Unidos y aquí todavía no tenemos fecha de estreno *sonido de gritos desesperados en off * excepto que probablemente será por otoño… Movie City: ¡apúrate!
Pero si el suspenso te mata, entonces existe una solución: tendrás que viajar a San Diego este 12 de julio a la Comic Con 2012, donde se ha prometido que los fans de ‘Dexter’ verán los primeros DOS MINUTOS EXCLUSIVOS de la nueva temporada.
Además habrá oportunidad de hablar con al productor ejecutivo de la serie, los actores Michael C.Hall y Jennifer Carpenter, así como los nuevos actores invitados de la temporada, Ray Stevenson (salió en ‘Roma’) e Yvonne Strahovski (más conocida por su papel en ‘Chuck’).

Y por si esto no fuera suficiente, los fans del justiciero serial (qué puntada la de FOX, right?) serán los primeros en ver el estreno mundial del tráiler de otra serie considerada una de las mejores al aire en muchos años, la ganadora del Globo de Oro, 'Homeland', presentada por los productores ejecutivos Gordon Howard y Alex Gansa.

Un tip cerrar la puerta con llave si vas a asesinar a alguien….

Friday, June 22, 2012

Otra reseña del final: House, everybody dies

Tras ocho años, Dr. House se despide de la pantalla chica

“Me siento satisfecho por haber llegado al final con nuestra dignidad intacta. Nunca sentí que hiciéramos algo que no fuese sincero con el personaje o la serie, como el hecho de que ‘House’ tenga un perrito de mascota. Creo que es un gran logro”, declaró Laurie a la prensa estadunidense recientemente.

Hugh Laurie advirtió a la audiencia que “Gregory House” tendría un final al estilo muy particular del afamado doctor, pues de la misma manera en que se había presentado ante ella, también se despediría.

El último capítulo titulado “Everybody dies” (Todos mueren) muestra a “Gregory House” atrapado en una vieja fábrica en llamas junto a su paciente, un adicto a las drogas. Mientras analiza su vida, recibe la visita de viejos conocidos en forma de alucinaciones.

Son cuatro fantasmas que intentarán convencer a “House” para que no se entregue a la muerte. El primero es “Amber Volakis”, la novia que marcó al doctor “Wilson” y atormentó a “House”, y quien murió al final de la cuarta temporada.

El segundo es “Lawrence Kutner”, quien le aconseja no darse por vencido y seguir con la medicina; después alucina a “Stacy Warner”, su ex pareja sentimental que lo dejó cojo, y por último, “Allison Cameron”, quien fue objeto de sus burlas, pero a quien consideró parte de su familia.

“House” se debate entre dos alternativas: quedarse y morir o volver a prisión por los próximos seis meses.

Lo anterior implicaría no acompañar a su mejor amigo, “James Wilson” en sus últimos días de vida, pues ha sido diagnosticado con cáncer terminal.

El fuego es intenso y aunque intenta salvarse y escapar, parte del edificio cae sobre de él. Su cuerpo es identificado gracias a los registros dentales y sus compañeros del hospital asisten a su funeral.

Sin embargo, fingirá su propia muerte para evitar la cárcel y escaparse con “Wilson” y vivir una gran experiencia antes de su muerte.

Hugh Laurie interpretó a un médico brillante que fue odiado, pero querido a la vez; complejo, pero fascinante.

Fungió como Jefe de Diagnóstico del Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey, Estados Unidos, y se distinguía por resolver acertijos médicos para salvar la vida de pacientes que presentaban casos sumamente complejos. Fue concebido como un “Sherlock Holmes” contemporáneo.

Ambos personajes tocan instrumentos musicales, “House” sabe guitarra y piano, mientras que “Holmes” gusta del violín. Los dos consumen drogas (“House” es adicto al Vicodin y “Holmes” tenía inclinación a la cocaína).

Un total de 7.4 millones de personas vieron el último episodio de “Dr. House”, transmitido el 21 de mayo pasado en Estados Unidos, tras ocho años de transmisiones ininterrumpidas.

La serie creada por David Shore, se estrenó en 2004 por la cadena FOX. De acuerdo con Guinness World Records, la producción, alcanzó más de 80 millones de televidentes en 66 países.

Fue reconocida por el Instituto Americano de Cine y ganó cinco premios Emmy, así como 25 nominaciones para este mismo galardón. De éstas, seis fueron para Hugh Laurie como Mejor Actor de una Serie Dramática y por dos años consecutivos, ganó el Globo de Oro al mejor actor dramático. Universal Channel anunció que previo al final programado a las 22:00, se transmitirá un maratón con los 10 episodios más votados por los fans, a través de las redes sociales.

Everybody Dies : Capitulo Final de Dr. House

---------- SPOILERS. NO LEER SI NO QUIERES SABER DEL FINAL. SPOILERS ----------  

House yace en el interior de un edificio abandonado, junto a él se encuentra un hombre. Oliver (James LeGros) ya está muerto, aparentemente por una sobredosis. Era adicto a la heroína y acudió a la clínica del Princeton-Plainsboro con síntomas falsos en busca de drogas que aliviaran su dolor crónico, House se las negó pero decidió tratarlo al descubrir otros padecimientos. El equipo de diagnóstico recibe con extrañeza el nuevo caso debido a la situación actual de su jefe. Éste intenta por todos los medios retrasar lo más posible su retorno a la cárcel por la violación de su libertad condicional, primeramente logra persuadir a Foreman, mas se sabotea dando por olvidado el plan inicial y determina quemar su última bala; Wilson trata de darle una lección final y tampoco le ayuda.
Unos días después Gregory House está abatido, derrotado y apunto de provocar su muerte; el edificio es carcomido por el fuego, es cuestión de tiempo para que las llamas lo consuman. Y ante la disyuntiva de finalmente rendirse, House comienza a tener extrañas visiones y recibir aún más desoladoras visitas: Lawrence Kutner (Kal Penn) lo despierta, pidiéndole explicaciones de lo sucedido, desde quién es el occiso hasta los pormenores maquiavélicos de su plan. Amber Volakis (Anne Dudek), es la siguiente en hablar con su antiguo jefe, recordándole que la única razón por la que está vivo es la necesidad de armar los rompecabezas, resolver casos, toda su existencia gira alrededor de un puzzle; la mejor conocida como "Cutthroat Bitch" (o en el doblaje latinoamericano como "Bruja Maldita") logra convencerlo de salir hasta que se topa con el fuego intenso y un endeble segundo piso. Ya en una corroída planta baja, House toma la mano extendida de Stacy (Sela Ward) que le ayuda a levantarse; su exesposa debate con él entorno al amor, House no siente que pueda volver amar después de la partida de Cuddy. Y cuando el anfitrión parece haber tomado la decisión de quedarse en medio de las llamaradas recibe un consejo apoyando su actitud, prácticamente invitándolo a terminar con su dolor, la sorpresa de House radica en el emisor de esas palabras, Cameron (Jennifer Morrison).

Foreman se percata de la desaparición de su empleado por lo que empieza a indagar acerca de su paradero; obviamente le transmite su inquietud a Wilson, ambos van a su departamento donde encuentran el número telefónico del psiquiatra de House. El Dr. Darryl Nolan (Andre Braugher) no puede ayudarlos ni revelar información confidencial de su paciente, no obstante, gracias a él consiguen deducir que puede estar acompañado del junkie que trató hace unos días atrás. Su mejor amigo y una de las pocas personas que mejor lo controlan al llegar a la dirección sólo encuentran un edificio en llamas a punto de colapsar.      

No es para nada un secreto del creador de la serie, David Shore, ni una revelación la que voy hacer, absolutamente todas las personas que escriben entorno al entretenimiento televisivo (sitios web, periódicos, programas) han establecido un paralelismo infranqueable de House con Sherlock Holmes. El doctor es un símil del detective, esencialmente, en el método que utiliza para resolver los casos médicos. Y para que no quepa alguna duda más, en el gran final, se enfatizan las similitudes en una premisa personal: "¿Si Sherlock Holmes fingió su muerte, por qué House no?"

Un espectacular cierre a una serie que será recordada como Hugh Laurie se mimetizó con Gregory House, el antihéroe por excelencia. Poseía todos los defectos que una persona pudiese acumular, sin embargo, resolvía puzzles, lo cual implicaba salvar vidas. Irónicamente a este ateo no le interesaban las personas, su máxima era: "Everybody Lies". Describe su forma de pensar por lo que los enigmas eran su fuente de vida y el famoso vicodin, la razón para resistir el dolor físico y soportar a las personas. A lo largo de las 8 temporadas su comportamiento se fue moldeando, por no decir ablandando, sin embargo, tal vez su patología jamás pueda ser descifrada, una persona nunca podrá odiar tanto a la sociedad y salvar a muchos de sus integrantes a la vez. La dualidad de comportamiento no trataré de entenderla ni explicarla, sólo aplaudiré la gran confección de este personaje: el carisma de Hugh Laurie, la sapiencia de los escritores, la conjunción de los diversos elementos que tuvo en su equipo de trabajo, la perfecta comunión con Cuddy -7 años- y la permanente sintonía con James Wilson.   

Sherlock Holmes tenía a Watson, pues House contaba con Wilson. La rueda trasera en su motocicleta, sin la complicidad del oncólogo la historia no hubiese tenido ese engranaje perfecto. Era la conciencia, el bienhechor y la principal razón para que House se comportara, un poco al menos, con mas decencia y civismo. Aplaudo que la recta final de la última temporada se centrara en Wilson, de tal forma se le reconoce el rol protagónico que tuvo en la vida de su mejor amigo, el único ser humano que House realmente le importaba. Cabe recalcar la apertura del desenlace, los dos amigos en motocicleta andando por todo el país olvidándose de la fecha señalada; House ya está muerto, en teoría, y Wilson transitará hasta que físicamente le sea posible, luego, se convertirá en una carga. Soy de los que se imaginan un escenario idílico en el que los amigos recorren cuanto camino tengan a la vista sin pensar en nada más y no en una hipotética partida de Wilson; House seguramente no podría seguir viviendo con el dolor físico y emocional, entrando en la perspectiva negativa, catastrófica y radical que lo caracterizó. No podía olvidarme de la otra parte importante de la serie, el equipo original de diagnósticos. Foreman y Chase permanecieron en la mayor parte de los ocho años, intentaron irse mas no pudieron, se despiden como el decano del Princeton-Plainsboro y como el nuevo jefe del departamento de diagnósticos del hospital, respectivamente. Y Cameron tuvo el final feliz al que tanto temía.   

House en su final le da, hasta cierto punto con una solvencia tremenda, una retrospectiva a lo que ha sucedido a lo largo de 8 años; aunque nos quedaremos con las incógnitas de cómo se produjo el incendio, si Oliver se inyectó o House fue quien le provocó la sobredosis, cómo fue el intercambio de registros dentales, o cómo House sabía lo que pasaba en su funeral. Demasiados cómo, que dotan esa cuota necesaria de misterio para realizar un epílogo digno de un personaje icónico, curiosamente (me imagino) David Shore nos dejó que armáramos esa parte del rompecabezas. Volviendo a la recapitulación que hace House en su cabeza encarnada por los visitantes al edificio, todos ellos incluyeron una parte esencial en su vida: siempre la elaboración de un plan, la búsqueda incansable de respuestas, el desamor y la evasión del dolor. También sirvió en la síntesis de acciones que no pudo evitar marcándolo por las consecuencias (las muertes de Amber y Kutner) y lo que sí pudo tener, es decir, el amor y por consiguiente la felicidad (con Cameron, Stacy o Dominika y faltó indudablemente Cuddy) pero prefirió flagelarse con su dolor y obcecarse con las soluciones de sus acertijos. Así como le recordaron quién era, en el funeral -ficticio- todas las personas que convivieron con él, reflejaron lo que les enseñó; a Remy "thirteen" Hadley (Olivia Wilde) decisiones de vida, para Martha Masters (Amber Tamblyn) fue un duro maestro que le dio el coraje que le faltaba, por ejemplo. Su exesposa, sus exempleados, empleados y mejor amigo, cada uno se despidió a su manera.